Alaba


Quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ha ganado siempre con determinación y heroísmo.

Abebe Bikila
Solía ir corriendo a la escuela, 10 kilómetros todos los días. Haile Gebrselassie

No lejos de Addis Abeba, entre el río Bilate y el lago Awassa, habitan los Alaba, una étnia etíope que basa su sustento básicamente en la agricultura, donde sus fértiles tierras se adaptan a casi todo tipo de cultivos, desde cereales (teff, maíz) hasta frutas y verduras; completan sus ingresos con la cría de ganado y la apicultura. También se dedican a las labores en los cafetales de la zona. En el pasado, la cría de ganado era la única fuente de subsistencia para esta población, por lo que el término Alaba deriva de la palabra ” halabata” que significa “los que ordeñan el ganado”. Su idioma es el halabissa, que forma parte de los idiomas cushíticos del grupo afroasiático.

Una gran mayoría son musulmanes, y se les reconoce tradicionalmente como gente seguros de sí mismas e impermeables a la influencia externa. Esto los ha mantenido alejados de los desarrollos modernos y la educación, factores que hacen que sus tradiciones sigan ancladas en el pasado remoto.

El estilo de vida de los Alabas es muy modesto. Prácticamente todas las casas son cabañas circulares, fabricadas con madera y barro, con techo de paja y pisos de tierra. Sin electricidad y agua potable, muchos de ellos tienen que desplazarse a largas distancias para obtenerla de los ríos o estanques. Su ganado es tan valioso, que en muchos casos pasa la noche en una estancia dentro de sus cabañas.

Una curiosidad de este pueblo es la decoración de sus casas, tanto en el exterior como en el interior, con pinturas murales, en algunos casos excepcionales. Una antigua tradición que se ha convertido en un estilo único en la zona, y que representa los gustos del propietario de la casa; su vida, su religión o sus sueños. Todos los años, durante la temporada de lluvias, estas pinturas se dañan y, por lo tanto, deben restaurarse o rehacerse desde cero.

Los Alaba son una sociedad dividida en diferentes clanes, y utilizan un curioso sistema judicial basado en su tradición, el Serri Dagnomata, según el cual, si entre clanes tienen un problema que resolver, tendrán que discutirlo juntos en una asamblea, el Ogate, dirigido por los ancianos de la aldea. Esta asamblea se lleva a cabo en un lugar específico conocido como Ogate Halla , que significa a la sombra del gran árbol.

La familia es el centro de su sociedad. Son polígamos, y desde el nacimiento establecen claras diferencias entre niños y niñas. Los niños ayudan a su familia criando ganado, cultivando la tierra y recolectando miel, mientras que las niñas generalmente ayudan a sus madres a obtener agua, recolectar leña y hacer las tareas del hogar; las niñas también son responsables del cuidado de los hermanos menores. La circuncisión, tanto masculina como femenina, se practica como uno de sus principales ritos; según su tradición, los niños y las niñas no pueden casarse antes de ser circuncidados.

Y es que en África todo es extremo; la cultura, las costumbres, los colores, los olores, los sueños… Tan cerca y tan lejos…






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